La ciudad es una de las creaciones humanas más complejas. Puede ser vista
como un sistema conformado por sistemas naturales, físicos y culturales, interrelacionando
en un área determinada; un sistema que no es homogéneo, y que no puede ser entendido
como la simple suma de sus componentes.
Las ciudades dependen de una gran variedad de recursos: territorio, materiales,
alimentos, combustibles, etc; y la forma en que estos recursos son usados, administrados,
transformados y desechados después de su vida útil, tiene un profundo impacto
no sólo sobre los habitantes de una ciudad en particular, sino sobre el todo
el planeta y sus habitantes. Los problemas ambientales urbanos tienen una repercusión
a escala local, regional y global.
En la naturaleza, los sistemas metabólicos son circulares, todo
es renovado y nada desperdiciado; mientras que las ciudades tienen un sistema
metabólico esencialmente lineal, los recursos fluyen a través del sistema urbano
sin que exista mucha preocupación por su origen, la forma en que se usan y los
desperdicios que se generan durante todo el proceso.
Las ciudades son la fuente más importante de gases de efecto invernadero, y
de la emisión de substancias que afectan la capa de ozono, así como también
son la principal fuente terrestre de contaminación marina. La demanda urbana
de recursos naturales, y la acumulación de la basura generada por las ciudades
aceleran la destrucción de hábitats y la pérdida de biodiversidad.
El desarrollo histórico de las ciudades está relacionado con el desarrollo
de las formas de organización humana, su desarrollo político, religioso, su
poder militar, etc., pero en particular con el control humano de la naturaleza
por medio de la tecnología. El hecho de que una cierta cantidad de personas
pudieran desarrollar una vida sedentaria en un espacio específico, tras millares
de años de una vida nómada de caza y recolección, fue posible gracias a la concentración
de la producción de alimentos en un área determinada. Luego, durante mucho tiempo
la ciudad dependía de la fuerza humana o animal para la producción y el transporte,
y se concentraba en un área limitada, sin mayores consecuencias para el medio
ambiente.
Fue después de la Revolución Industrial cuando las consecuencias ambientales
de la urbanización se volvieron significativas, cuando los pobladores de las
ciudades estuvieron más expuestos a concentraciones de desperdicios, y los recursos
importados de otras regiones para mantener la población urbana aumentaron.
El resolver los problemas ambientales urbanos es, pues, de suma importancia
para el futuro del planeta y sus habitantes.
LA HUELLA ECOLOGICA URBANA
El Dr. William Rees y Mathis Wackrnagel desarrollaron en 1992 en la Universidad
de Columbia Británica el concepto de “huella ecológica”, comparando a la ciudad
con un animal pastando en una pradera, ¿cuanta pradera es necesaria para producir
todo el alimento que el animal necesita y absorber sus desperdicios en forma
sostenible? La huella ecológica urbana es la cantidad de territorio que se necesita
para mantener el nivel de consumo de una ciudad y absorber sus productos de
desechos y sus emisiones. Puede ser entendida como la medida geográfica de la
demanda de capital natural por parte de una población urbana.
A modo de ejemplo, la huella ecológica de Londres en 1996 era de 20 millones
de hectáreas, siendo una ciudad de 159.000 hectáreas de superficie.
LOS PROBLEMAS AMBIENTALES URBANOS
Los problemas ambientales urbanos clave a los que se enfrentan las ciudades
los podemos dividir en cuatro categorías, si bien no siempre actúan independientemente,
y muchos son combinación de varios. Estos son:
- El acceso a infraestructura y servicios públicos
- La contaminación por desperdicios urbanos y emisiones
- La degradación de recursos
- Los peligros ambientales
Infraestructura y servicios públicos
La infraestructura y servicios más críticos desde el punto de vista ambiental
son agua y sistema de saneamiento, manejo de residuos sólidos, sistema de drenaje
y transporte.
El acceso al agua, un adecuado sistema de saneamiento, y una correcta recolección
y tratamiento de los residuos sólidos son imprescindibles para la buena salud
de los habitantes de una ciudad.
La Organización Mundial de la Salud estima que cerca de 3.2 millones de niños
menores de 5 años mueren anualmente en los países subdesarrollados por enfermedades
relacionadas con la falta de salubridad y con el agua contaminada, y el Banco
Mundial estima que 2 millones de esos niños no morirían si tuvieran acceso a
un adecuado servicio de agua potable y saneamiento.
La falta de recolección de los residuos sólidos ocasiona la creación de basurales,
los cuales son fuente de contaminación y enfermedades. De modo similar, la falta
de un adecuado sistema de drenaje origina agua estancada y puede ocasionar inundaciones
en tiempos de lluvia.
El transporte, como infraestructura fundamental en las ciudades, puede ser un
problema ambiental serio. Un transporte público inadecuado, el uso individual
del automóvil, la falta de mantenimiento de las vías, la escasez de vías para
bicicletas, el incumplimiento de las leyes de tránsito y la falta de educación
vial de los usuarios contribuyen a la congestión vehicular, los accidentes automovilísticos,
la contaminación atmosférica, etc.
Desperdicios urbanos y emisiones
Muchas actividades que se realizan en la ciudad generan contaminantes que afectan
al aire, al agua, y al suelo. Los problemas de contaminación atmosférica están
estrechamente ligados al uso de la energía, y es un serio problema en ciudades
que carecen de poca ventilación, gran cantidad de vehículos e industrias.
Si bien en muchas ciudades de países desarrollados la calidad del aire se ha
mejorado en los últimos años, la gran amenaza que aún persiste es el aumento
del tráfico rodado debido a la expansión territorial de las ciudades. Los nuevos
modelos de urbanización y uso del suelo, grandes comunidades exclusivamente
residenciales esparcidas en extensas áreas, y servicios comerciales concentrados
en puntos específicos y alejados de aquellas, obligan a los habitantes al uso
intensivo del automóvil, con el consiguiente aumento de las emisiones.
La contaminación atmosférica urbana trae consigo problemas de salud para los
habitantes, daños a los edificios y a la vegetación, y es una importante fuente
de emisión de gases de efecto invernadero, cuyas consecuencias se dejan ya sentir
a nivel global.
La contaminación del agua en las ciudades incluye las descargas municipales
e industriales. Cuando las industrias descargan efluentes sin tratar directamente
en aguas superficiales o el suelo, contribuyen a la contaminación del agua superficial
y el agua subterránea, lo que puede hacerla inapropiada para los regadíos o
el consumo humano. Por otro lado, la descarga de efluentes sin previo tratamiento
en la red municipal de saneamiento puede dañar esta infraestructura y/o interferir
en el tratamiento que se hace del agua que circula en estas redes. La contaminación
de aguas superficiales como ríos, lagos y costas conduce a problemas ecológicos
y a problemas de salud, ya sea por el contacto directo con esta agua o por el
consumo de peces y alimentos marinos contaminados. También puede tener consecuencias
negativas en las actividades pesqueras y el turismo.
La recolección inapropiada de residuos, así como también un mal depósito y
tratamiento de los mismos puede conducir a la proliferación de enfermedades
además de a la contaminación antes citada. Metales pesados, plásticos y substancias
no biodegradables pueden ocasionar graves daños al medio ambiente. Un tratamiento
especial requieren los desechos tóxicos. Por otro lado, el mal depósito de los
residuos también puede ocasionar accidentes fatales.
Degradación de recursos
El desarrollo de la ciudad sobre el territorio perjudica a los ecosistemas circundantes
de dos formas: Primero, la construcción de la ciudad sobre áreas ecológicamente
sensibles puede conducir a la pérdida de importantes hábitats, y segundo, al
reemplazarse tierra productiva por áreas urbanizadas, aumenta la presión sobre
las áreas productivas que van quedando; la agricultura, la ganadería y la explotación
forestal se vuelven más intensas y perjudiciales para el medio ambiente.
También los lugares y edificios que tienen un valor histórico
y/o cultural están expuestos al deterioro o desaparición si el desarrollo urbano
se realiza en forma irresponsable.
Peligros ambientales
Los peligros ambientales pueden ser originados por causas naturales o humanas,
así como también por una combinación de ambas. Entre los peligros naturales
en una ciudad están los terremotos, huracanes, inundaciones, incendios y muchos
otros fenómenos. Por su parte, los peligros ambientales causados por el hombre
tienen que ver con los accidentes causados por industrias, tráfico, servicios
públicos, etc.
La acción del ser humano puede extender y profundizar el riesgo
ante los peligros ambientales, por ejemplo, una construcción incorrecta que
genera edificios incapaces de resistir terremotos, asentamientos urbanos en
áreas inundables o desmoronables, sistemas de drenaje obstruidos que facilitan
inundaciones, etc.
Muchos de los problemas ambientales de las ciudades se dan a nivel local,
generándose y afectando a ciertas zonas de la ciudad o a la ciudad en su totalidad,
pero muchos de ellos más que afectar a un lugar en particular tienen consecuencias
a nivel global, afectando a otras ciudades y al planeta en general. Entre estos
problemas globales encontramos:
- Los gases de efecto invernadero
Las ciudades consumen el 80% de los combustibles fósiles, por lo tanto son una
de las principales fuentes de emisión de dióxido de carbono.
- Aumento del nivel del mar
Las ciudades son uno de los elementos que más contribuye al calentamiento global,
y aquellas que se encuentran en las zonas costeras serán víctimas del aumento
del nivel del mar que se espera por causa de este calentamiento.
- Contaminación de las aguas
Como se dijo previamente, las ciudades constituyen la principal fuente terrestre
de contaminación de los océanos.
- Explotación de recursos
Hoy en día las ciudades son abastecidas por recursos provenientes de distintas
partes del planeta, por lo que el manejo ineficiente de estos en una ubicación
concreta afecta el medio ambiente de otra zona distante donde, por ejemplo,
puede conducir a la sobreexplotación.
LOS PROBLEMAS URBANOS Y EL DESARROLLO
No todos los tipos de problemas ambientales anteriormente nombrados afectan
a todas las ciudades por igual, de hecho existe una estrecha relación entre
el grado de desarrollo de una ciudad y el tipo de problemas ambientales que
esta enfrenta.
Las ciudades más pobres son las más afectadas por los problemas de acceso a
la infraestructura y a los servicios públicos, así como por la ocupación de
tierras que no deberían ser ocupadas. También son las más contaminadas dentro
de los límites urbanos, mientras que las ciudades mas desarrolladas han resuelto
totalmente este tipo de problemas, pero enfrentan otros más sofisticados de
contaminación y desperdicios, que son generales y globales.
También dentro de una misma ciudad el rango de problemas ambientales urbanos
se experimenta varía dependiendo de la clase económica de los habitantes. Generalmente
esto se debe a la ubicación física de las clases sociales dentro de la ciudad
(las clases más privilegiadas se ubican en las mejores zonas), y al poder político
y económico que estas diferentes clases tienen.
Por otro lado, la huella ecológica de una ciudad no está tan directamente relacionada
con la cantidad de habitantes como con su nivel de consumo, el cual está a su
vez relacionado con su nivel de riqueza. Así, una ciudad ubicada en el primer
mundo, donde el nivel de consumo de productos y energía es alto, tendrá una
huella ecológica mucho mayor que una ciudad de igual número de habitantes ubicada
en un país pobre. En promedio, una ciudad norteamericana de 650.000 habitantes
tiene una huella ecológica de 30.000 Km2, mientras que en una ciudad similar
en la este parámetro llegaría apenas a 2.800 Km2.
Se calcula que para que todos los habitantes del mundo tuvieran el mismo nivel
de vida medio que los habitantes de Estados Unidos haría falta una cantidad
de recursos equivalente a seis planetas como el nuestro, hecho que demuestra
que la sustentabilidad va más allá de lo puramente ecológico, y que está relacionada
íntimamente con factores económicos y sociales.
EL PLANEAMIENTO URBANO AMBIENTAL
Actualmente existen dos formas de integrar la problemática ambiental al planeamiento
y la administración de las ciudades: la primera es una forma reactiva, y la
segunda es una visión estratégica.
La primera de estas formas incluye el planeamiento post-desastre y la Evaluación
de Impacto Ambiental específica para cada nuevo proyecto, donde se establecen
medidas para mitigar el impacto ambiental del mismo. La segunda forma desarrolla
e implementa planes de acción ambientales locales.
En este último tipo de acercamiento se desarrollan políticas programas y proyectos
para mejorar o prevenir los problemas, y generalmente incluyen la participación
de diferentes sectores. Esta última forma es la más recomendable.
CONCLUSIÓN
En 1800 Londres era la única ciudad con 1 millón de habitantes. Para aquella
época, las cien ciudades más grandes el mundo totalizaban un total de 20 millones
de habitantes, y cada una se extendía unos pocos cientos de hectáreas. En 1990
las cien ciudades más grandes totalizan 540 millones de habitantes y se extienden
cientos de miles de hectáreas.
En el año 2000 la mitad de la población mundial vivía en áreas urbanas, y la
cantidad de personas que viven en ciudades ha aumentado y lo seguirá haciendo.
Si bien el problema va más allá de la temática urbana y tiene que ver con el
aumento de la población mundial y con problemas económicos y sociales muy complejos,
el hecho de que la mayor parte de los habitantes del planeta se concentren en
ciudades nos obliga a buscar mecanismos y soluciones para que las ciudades sean
más sustentables. Algunas de las acciones que pueden hacer una ciudad más sustentable
son:
- Hacer un uso más eficiente de los recursos y la energía
- Producir la menor cantidad de desperdicios posible
- Que todos sus habitantes tengan acceso a los servicios públicos
- Un uso más racional del territorio, procurando una ciudad más densa frente
a la extensión excesiva
- Buscar que su metabolismo sea lo más circular posible
- Procurar que todos sus habitantes alcancen una buena calidad de vida, sin
provocar con ello un aumento desorbitado del consumo
Si bien alcanzar totalmente estos objetivos es muy difícil, y quizás parezca
una utopía, si se trabajara por ellos desde cada sector de la sociedad se lograría
un mejoramiento de la situación actual, y no cabe duda que en este campo los
arquitectos cumplimos un rol primordial, de modo que buena parte de la responsabilidad
está en nuestras manos.
Texto y
fotografías: Arq. Luis Bentacor archilube@gmail.com,
en exclusiva para Todoarquitectura.com