En Pekín, China las autoridades se encuentran preocupadas por la seguridad su Teatro Nacional, el cual ha sido diseñado por el mismo arquitecto que diseñó la
terminal E2 del aeropuerto Roissy-Charles de Gaulle, que sufrió el derrumbe de un tramo importante de su estructura el domingo último.

El arquitecto francés, Paul Andreu, se encontraba en Pekín supervisando la marcha de las obras de construcción del teatro. Allí y antes de regresar a París comentó que
la concepción del proyecto concede especial atención a la seguridad.
El Teatro Nacional de China es un moderno edificio con capacidad para 6.000 espectadores, situado a espaldas del Gran Palacio del Pueblo, sede del Legislativo chino. Se encuentra en etapa de construcción y se finalizará en el 2005.

El proyecto de Andreu fue elegido en el año 2000 entre 68 candidatos, pero las obras solo se iniciaron un año y medio después debido a las fuertes críticas que surgieron en relación al diseño elegido.
La concesión del proyecto a un extranjero y el diseño futurista, que contrasta con la sobria arquitectura que caracteriza a la Plaza de Tiananmen, aún generan acaloradas discusiones entre los pequineses.
Mientras que algunos critican el desorbitado costo del proyecto, 324 millones de dólares, otros critican su diseño que les recuerda a un 'huevo de pato', en referencia a la gran estructura elíptica de cristal y titanio que cubrirá el teatro.
Los expertos por su parte defienden a Andreu al señalar que la seguridad de los proyectos arquitectónicos suele depender de calidad de los materiales de construcción utilizados.
Aún así, una fuente del ayuntamiento de Pekín comentó a un diario local que
repasarán el plan maestro del proyecto en busca de fallos técnicos relacionados con el diseño general y que revisarán todas las medidas de seguridad.