Revista TA 41 - Editorial
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Nº 41
Tratado de Bolonia

 

 

  H  

emos creído conveniente dedicar esta editorial a un tema que ha levantado polémica en el entorno universitario y profesional de la arquitectura en España. Un tema relacionado principalmente con la docencia de la arquitectura pero cuyas repercusiones se han llevado bastante más allá, de debate en debate, provocando todo tipo de reacciones, desde las más optimistas y mesuradas, hasta otras ciertamente catastrofistas. La reforma que comentamos a continuación ha puesto en entredicho la calidad de la formación y la autonomía de la profesión del arquitecto, o al menos así ha sido interpretada la situación en muchos casos.

Nos referimos a la adaptación de la formación universitaria española a la Declaración de Bolonia (1999), un acuerdo que propone la consolidación del llamado espacio europeo de educación superior . El objeto inicial de dicha Declaración era incrementar la compatibilidad de los títulos universitarios, favoreciendo con ello la movilidad, el adecuado reconocimiento de los profesionales dentro de la Unión Europea, y por tanto el derecho a la libertad de establecimiento y de prestación de servicios. Nada que no pareciera deseable puesto que, en principio, los objetivos del acuerdo debían ser beneficiosos tanto para la movilidad de estudiantes y profesores como para la del mercado laboral.

Sin embargo, su aplicación en España ha resultado extremadamente confusa y polémica especialmente desde la publicación de un borrador del Real Decreto del 26 de octubre de 2007, dando lugar a interpretaciones divergentes que, amplificadas por la falta de información y los rumores, han acabado provocando una gran incertidumbre.

Aunque toda la reforma está orientada a la docencia y por tanto, teóricamente, sólo afecta a las competencias de un titulado universitario (es decir, las capacidades que una persona obtiene gracias a su formación), muchas voces desde el colectivo de arquitectos y estudiantes han dado la voz de alarma, advirtiendo de una posible reasignación de atribuciones profesionales que podría provocar que otras titulaciones (especialmente algunas ingenierías) pudieran entrar a competir directamente con la arquitectura en el mercado laboral, tema, por otra parte, que viene siendo un clásico en la historia de ambas profesiones.

Cabe destacar que la arquitectura es una profesión regulada , es decir, para cuyo ejercicio es requisito indispensable la posesión del título correspondiente (de Arquitecto, en este caso), y cuya regulación está controlada por ley . De ahí la importancia de establecer claramente qué titulaciones dan acceso a esta profesión.

En esta línea, parece ser que uno de los aspectos que más rechazo ha causado es la inclusión en el Registro (que sustituye al anterior Catálogo de titulaciones) de la Arquitectura como parte de una misma “rama del saber” con las demás ingenierías, así como la existencia de asignaturas comunes entre las carreras dentro de una misma rama. Aunque según los implicados en la redacción del Real Decreto, dicha clasificación tiene sentido únicamente a efectos de sencillez de tramitación y gestión de las titulaciones, muchos se han mostrado claramente en contra, recordando que la arquitectura es una profesión esencialmente generalista , integradora de muchos tipos de conocimiento además del puramente técnico, frente a las ingenierías, que tienden a la especialización dentro de este último.

Otro de los temas más polémicos durante los debates previos a la publicación del Real Decreto ha sido la reducción del número de créditos de la carrera. Arquitectura, como Medicina y otras profesiones reguladas, afecta a un tema de interés público con importantes exigencias de seguridad y calidad, por lo que la reducción de los estudios no beneficiaría en nada a la sociedad. De hecho, estas carreras cuentan con una Directiva europea propia que establece los contenidos y conocimientos mínimos que deben proporcionar, y anteriormente ya se había publicado el llamado Libro Blanco del título de grado en Arquitectura , que estudiaba la renovación de éste para adaptarlo a la nueva situación sin disminuir su calidad. Según las alegaciones del colectivo, el último borrador del Real Decreto no era lo suficientemente claro respeto a este punto concreto: aunque en el borrador anterior sí se contemplaba la directiva propia europea para la profesión, en el último ésta no aparecía y era sustituida por unas normas a definir por el gobierno en el futuro. Con todo, parece que finalmente los mayores temores se han diluido tras la publicación de éste y de la directiva citada, y la carrera va a conservar su carácter generalista y una adecuada duración, por lo que la docencia de la Arquitectura en España podrá seguir manteniendo su elevado nivel de extensión y calidad, actualmente reconocido en toda Europa.

Por último, y como nota al margen, cabe destacar que uno de los colectivos que más que más ha luchado por la transparencia ha sido el de los estudiantes de arquitectura, como afectado directo en su futuro docente y profesional. Las Delegaciones de Alumnos de las diferentes universidades se han organizado eficazmente y han promovido el debate y la difusión , paliando la falta de información sobre el asunto. Ejemplo claro de esto, es el debate mantenido el pasado 5 de octubre en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid cuya retransmisión en vídeo (que se puede ver aquí ) constituye un excelente resumen de la situación, con los factores y argumentos implicados.

Mirando retrospectivamente, la ventaja de todo el revuelo reside en que ha sacado el asunto a la opinión pública, ha permitido a los agentes implicados explicar sus posturas y al estudiante o profesional, ser consciente de la importancia del cambio. De hecho, a raíz del suceso, hay mucha más gente interesada (al menos temporalmente) en el debate acerca de la enseñanza universitaria, las competencias, e incluso las atribuciones profesionales y el papel del arquitecto en la sociedad.

La presente editorial no puede ni pretende desmenuzar todos los aspectos y argumentos implicados en el asunto, sino dar una visión general y facilitar el acceso a la documentación, que enlazamos al pie del texto. Animamos al lector a confrontar las diferentes opiniones y argumentos con el criterio personal que se desprenda de su lectura.

Enlaces de interés:

Declaración de Bolonia
Real Decreto del 26 de octubre de 2007
Libro Blanco de título de grado en Arquitectura
Ficha del graduado en Arquitectura y resultado de las negociaciones

 

 

Redacción y Publicidad:
Tel/Fax: +54-11-4799-0056


Dirección general:
Arq. Emiliano Polijronopulos

Dirección dpto. investigación:
Arq. Magister Klaudia Laffaille Sevilla

Dirección de redaccion:
Arq. Laura Herrera

Dirección de arte:
Carlos de la Orden

Colaboran en este número:
Arq. Carlos Costamagna
Ing. Juan Ernesto Freedman
Ing. Nolberto Munier


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Links relacionados:

Declaración de Bolonia
Real Decreto del 26 de octubre de 2007
Libro Blanco de título de grado en Arquitectura
Ficha del graduado en Arquitectura y resultado de las negociaciones

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Comentarios:

epoli dijo: Acabamos de publicar este nuevo número de la revista.

¿Que opinan sobre el tema que trata la editorial?

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