Revista Todo Arquitectura 37 - El Manifiesto de Louisiana de Jean Nouvel
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El Manifiesto de Louisiana de Jean Nouvel

"Reivindicar la arquitectura de lo improbable"
 

 

"Opuestamente a esto está la arquitectura de Louisiana, un choque emocional, la prueba viva de una verdad olvidada: la arquitectura tiene un poder trascendente."

"Contrariamente, la ideología específica pretende autonomía utilizando los recursos del momento y el lugar, a privilegiar lo inmaterial. "

  E  

n junio de 2005, Jean Nouvel fue invitado a exponer su obra en el Museo de Arte Moderno de Louisiana, ubicado en las afueras de Copenhague, Dinamarca. Para esa ocasión, el renombrado arquitecto francés preparó un documento a través del cual expresa su idea de lo que es la arquitectura. Esa declaración es un llamado al "placer" de la existencia y la presencia de la vida, que revela la arquitectura como una invención, como un don, como un medio para la permanencia y la trascendencia. Es sin duda a la luz de este documento que se deberían leer y comprender dos proyectos culturales que se abrieron simultáneamente, a uno y otro lado del Atlántico.

En Minneapolis, el Guthrie Theater es un emblema para la ciudad, un espacio de cristalización y revelación de su propio paisaje, siendo a su vez la expresión misma del teatro, un lugar destinado para el momento privilegiado del espectáculo, y la representación que una sociedad se consagra a si misma.

     

En París, el Museo de Quai Branly es una reflexión sobre el "otro" y sobre "otros lugares". El espacio que alberga los objetos no es religioso, ni consagrado, y tampoco que los sacraliza. Es simplemente "otro", en otro lugar. Para proteger estos objetos, el espacio los sustrae del mundo circundante en el cual se reencuentran para permitir a su vez, reencontrar el mundo del que proceden.

     

En la próxima edición de TA Revista presentaremos un detallado reportaje sobre el Museo de Quai Branly de París

El Manifiesto

En el 2005, más que nunca, la arquitectura está aniquilando sitios, banalizándolos, violándolos. A veces ella sustituye al paisaje mismo y lo crea a su propia imagen, que es en realidad otro modo de hacerlo desaparecer.

"Esta es seguramente una tarea para la poesía, ya que sólo la poesía sabe producir metafísica instantánea"

"Arquitectura significa modificar, en una determinada época, el estado de un lugar por la voluntad, el deseo y el saber de algunos hombres. "

Opuestamente a esto está la arquitectura de Louisiana, un choque emocional, la prueba viva de una verdad olvidada: la arquitectura tiene un poder trascendente.

Ella refleja geografías, historias, colores, vegetaciones, horizontes, luces. Impertinente y natural, ella está en el mundo. Ella vive y es única. Es la de Louisiana. Es un microcosmos, una burbuja. Ninguna imagen, ninguna intención puede revelar su profundidad. Hay que estar allí para experimentarlo y creerlo.
Es la extensión de nuestro mundo en el momento en que éste se hace más pequeño.
(…)

Hay que establecer reglas sensibles y poéticas , enfoques que hablarán de colores, de esencias, de caracteres, de las anomalías del acto de crear, de especificidades vinculadas a la lluvia, al viento, al mar, a la montaña.

Reglas que hablarán del "continuum" temporal y espacial, que orientarán una mutación, una modificación del caos heredado y que tendrán en cuenta todas las escalas fractales de nuestras ciudades.
(…)

Contrariamente, la ideología específica pretende autonomía utilizando los recursos del momento y el lugar, a privilegiar lo inmaterial.

¿Cómo es posible usar lo que está "aquí" y en ningún otro lugar?
¿Cómo es posible distinguirse sin caer en "caricaturas"?
¿Cómo se puede alcanzar la profundidad?

El diseño arquitectónico a gran escala no significa inventar de la nada.
Hacer arquitectura significa transformar, organizar las mutaciones de la que ya está allí.
Hacer arquitectura es favorecer el asentamiento de los lugares, que de todos modos tienen en si mismos una tendencia a inventarse.

"¡Qué en lo sucesivo la arquitectura reencuentre su aura en el indecible y en lo confuso!¡En la imperfección de aquello qué se inventa! "

"La arquitectura es el receptáculo de las variaciones
Una permanencia alterada por vida y acontecimientos.
"

Esto significa la prolongación de la historia vivida y los rastros de vidas precedentes.

Significa estar atento a la "respiración" de un lugar vivo, a sus pulsaciones.

Es interpretar sus ritmos para poder inventar.

La arquitectura debería ser considerada como la modificación de un continuum físico, atómico y biológico, así como la modificación de un fragmento situado en medio de nuestro inconmensurable universo, donde los descubrimientos de la macro y micro física nos dan vértigo.

Más allá de la escala de la transformación, del sitio o el lugar, ¿cómo comunicar la incertidumbre de la mutación de un fragmento vivo?
¿Podemos domesticar los componentes visibles - las nubes, la flora, los organismos vivos de toda dimensión - con nuevos signos?
¿Cómo crear una vibración evocadora de una profundidad escondida, de un alma?

Esta es seguramente una tarea para la poesía, ya que sólo la poesía sabe producir "metafísica instantánea".

Un trabajo en el límite de lo dominable, en el misterio, en la fragilidad, en lo natural.
Un trabajo que prevea el paso del tiempo, el desgaste de los materiales, el envejecimiento con personalidad.
Trabajar con la imperfección como una revelación de los límites de lo accesible.
(…)

El detalle, como el conjunto en su totalidad, es una ocasión para inventar, desplazar, enriquecer al mundo, recomponer, reunir, provocar encuentros de texturas, luces, y técnicas improbables.
(…)

Una arquitectura que crea la singularidad en la dualidad, que la inventa en la confrontación con una situación, es Louisianana.
(…)

Arquitectura significa modificar, en una determinada época, el estado de un lugar por la voluntad, el deseo y el saber de algunos hombres.

Nunca lo hacemos solos. Siempre que hacemos arquitectura, lo hacemos en algún sitio, seguramente para alguna persona o personas, pero siempre todos.

"La arquitectura pasa de moda. Sabemos que es mortal, precaria, la sospechamos viva "

"Pensamos con nuestros sentidos, sentimos con nuestras ideas."

"Hacer arquitectura es conectar, pertenecer, interferir, es decir y contradecir"

ay que dejar de limitar la arquitectura a la apropiación de un campo estilístico. La época necesita arquitectos que dudan, que buscan, que no piensan haber encontrado, arquitectos que se ponen a si mismos en riesgo, que reencuentran los valores del empirismo, que inventan la arquitectura construyéndola, que se sorprenden, que descubren el moho sobre sus ventanas y saben interpretarlo.

Dejemos la cosmética de las ciudades vanidosas a los arquitectos que se piensan a si mismo como estetas.

¡Qué en lo sucesivo la arquitectura reencuentre su aura en el indecible y en lo confuso!¡En la imperfección de aquello qué se inventa!

El arquitecto no es conciente de haber llegado al final de su trabajo hasta que resbala y se desliza de la creación a la modificación,
de la afirmación a la alusión,
de la edificación a la inserción,
de la construcción a la infiltración,
de la imposición a la superposición,
de la nitidez a la interferencia,
de la adición a la disgresión,
de la caligrafía a la tachadura …

En lugar del arcaico objetivo arquitectónico de dominación, de realizar una señal permanente, nosotros hoy deberíamos preferir buscar el placer de la vida en algún sitio.

Recordemos que la arquitectura también puede ser un instrumento de opresión, un instrumento para condicionar la conducta. No permitamos nunca que alguien censure esta búsqueda de placer, sobre todo en el dominio de lo familiar e íntimo, tan necesario para nuestro bienestar.

¡Identifiquémonos!

Cada uno de nosotros tiene un mundo potencial dentro de si.
Tomemos consciencia de nuestro potencial, que es igual al de cualquier ser humano, en gran parte inexplorado, a menudo poético, por lo tanto inquietante...
(…)

Queremos ser capaces de seguir viajando,
para escuchar música espontánea,
para vivir los paisajes habitados como una persona,
para encontrar hombres y mujeres que inventan su propia cultura,
para descubrir colores desconocidos.
La arquitectura es el receptáculo de las variaciones
Una permanencia alterada por vida y acontecimientos.

(…)

"La arquitectura es un don que proviene de lo más profundo de uno mismo.
Es la realización de mundos, la invención de sitios, de microplaceres, de microsensaciones, de inmersiones fugitivas en la realidad.
¡Qué la arquitectura sea vibrante, en eco perpetuo con un universo cambiante!"

La arquitectura debe impregnarse e impregnar, impresionarse e impresionar, absorber y emitir
Amemos la arquitectura que sabe adónde apunta,
que es luminosa,
que puede dejarnos leer la topografía, la profundidad de la tierra, sentir el viento, el cielo, el suelo, el agua, el fuego, los olores, los árboles, la hierba, las flores, los musgos ...
la que recuerda los usos y la aduana del lugar y al mismo tiempo se conecta con las terminales de información de nuestro mundo, que revela las épocas y los hombres que las han atravesado,

Esta arquitectura se levanta en armonía con su tiempo: Los rezagados que todavía construyen los arquetipos del siglo XX están enfermos de diacronía, negándose a vivir sus vidas.

La arquitectura pasa de moda. Sabemos que es mortal, precaria, la sospechamos viva.
Y entonces la observamos saliendo de las tinieblas e imaginamos que algún día volverá allí.

Las arquitecturas de lo específico, las arquitecturas "Louisiananas" tejen un lazo entre el pasado y el futuro, entre lo mineral y lo vegetal, entre el instante y la eternidad, entre lo visible y lo invisible.
Son lugares de aparición y desaparición.
Destilan la esencia de su propia, lenta y conmovedora ruina.

Esta conciencia de tiempo se sobrepone a la sorpresa de las nuevas vidas que las habitan, a los grandes ritmos entre albas y crepúsculos, a la indiferencia de las inevitables horas de indolencia y decadencia...

Las arquitecturas "louisianianas" se sueñan, llenas de silencios… son lugares para el olvido pero también para la arqueología. Se transforman en una señal para la reinterpretación de un pasado ambiguo.
Nos emocionan porque han sido soñadas desde la vida, la resistencia, la inseguridad, muchas veces desde la desesperación, arruinadas o asesinadas, pero jamás desde el olvido, porque como el Ave Fénix, que desaparece entre las llamas sólo para renacer, nos hacen soñar con eternos y recurrentes puntos de luz …
La incertidumbre, la sencillez y la misma modestia de materiales y recursos de estas arquitecturas crean la esperanza de que ellas puedan existir en todos los contextos económicos. Qué puedan infiltrarse hasta en los barrios más pobres de nuestras sociedades... Y ver la belleza en la precariedad no es olvidar las condiciones de desesperación, únicamente es ver la fuerza y la dignidad de la vida en situaciones extremas y comprobar la profundidad insondable de la condición humana.
(…)

La exploración es un deber, la comprensión es un deseo intenso, y el cuestionamiento es una condición de evolución.
Pensamos con nuestros sentidos, sentimos con nuestras ideas.
Las contradicciones generan chispazos.
Las sensaciones generan emociones.
Las emociones generan amor, el amor genera deseo de vivir, de compartir, de dar, de prolongar nuestra vida en otros.
Hacer arquitectura es conectar, pertenecer, interferir, es decir y contradecir.

Pero también es armonizar lo inerte con lo viviente.
La armonía no siempre es sedante. Puede ser una fuente de placer inimaginable, de una esperanza más allá de la esperanza, de una exaltación de los poderes de nuestra imaginación.
El placer es, a veces, el improbable pero indispensable catalizador que transforma la duda inteligente o la desesperación honesta en una fuerza triunfadora.
(…)

La arquitectura es un don que proviene de lo más profundo de uno mismo.
Es la realización de mundos, la invención de sitios, de microplaceres, de microsensaciones, de inmersiones fugitivas en la realidad.
¡Qué la arquitectura sea vibrante, en eco perpetuo con un universo cambiante!

¡Dejemos que la arquitectura construya oasis temporales para nómades en busca de rumbo, de deseos que se conforman a lo largo de una vidan!
¿Cómo podemos delimitar, como podemos cercar nuestra vida útil?
¿Cómo podemos petrificar la calma, el placer, más aún, el delirio, la embriaguez, la euforia, el júbilo?
(…)

¡El azar nace de encuentros que hay que explotar, situaciones que hay que inventar!
Esta arquitectura árida debería ser usada como soporte, como punto de partida para estrategias singulares, descolocadas, explotadas e invertidas.
Una de las misiones de arquitectura específica, la arquitectura "louisianana", es completar, reorientar, diversificar, modificar y imaginarse lo que las arquitecturas genéricas jamás imaginan: el tiempo de vida al cual ellas darán cobijo.
¡Seamos louisiananos! ¡Resistamos!
¡Reivindiquemos la arquitectura de lo improbable!
Aquellas que unen la práctica y la poesía para dejar su impronta sobre un lugar, para unir su destino a ese lugar.
Seamos louisiananos en todos estos territorios:
de Petra a Sanaa, de Venecia a Manhattan,
de Chartres a Ronchamp, de las chozas de los pescadores a las tiendas del desierto,
de las favelas de Río a las ruinas industriales de Ruhr, de Katsura a Louisiana …
Todos choques de temporalidades e iluminaciones, todas paradojas poéticas.
Estas paradojas milagrosas que Paul Valéry resumía en estas simples líneas:
"El tiempo centellea y el sueño es el saber"

     

 

 

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Links relacionados:

www.guthrietheater.org/
www.jeannouvel.com/
Museo de Arte Moderno de Louisiana


Producción Original TodoArquitectura

TA Revista agradece sinceramente a Melodie Bahan, Director of Communications del Guthrie Theater , y a Charlotte Huisman de la oficina de prensa de Ateliers Jean Nouvel , quienes gentilmente han remitido el material necesario para la publicación de esta nota. .Las imágenes presentadas en la galería son © Guthrie Theater. Redacción, adaptación de textos, compaginación y edición general Arquitecta Laura Herrera.