| Enjolras | A través de la lista de ASF me ha llegado un buen artículo que critica la alta densidad urbana. Cita algunos ejemplos como Bogotá y Hong Kong.
Les recomiendo que visiten este enlace al trabajo fotográfico de Michael Wolf, el cual ilustra muy bien el tema tratado en el artículo.
Artículo completo:
Aterrador, inhumano y degradante son muchos de los términos con que nos atrevemos a clasificar las imágenes que Michael Wolf captara recientemente en Hong Kong, y que denomina como “Arquitectura de la Densidad”, que pueden apreciarse en http://www.photomichaelwolf.com/hongkongarchitecture/ fiel reflejo del hiperdesarrollo de la antigua colonia británica en un escaso terreno, que dio como resultado una moderna Muralla China del Capitalismo, llena de habitáculos anónimos, que compiten para no ser escondidos de la luz solar y de una posible y lejana vista por el próximo desarrollo inmobiliario.
Irónicamente mientras en Hong Kong esa alta densidad, con edificios de 20 o más pisos, que conforman extendidas murallas, esta destinada a pequeñas familias de la clase media y medía baja, empleados de oficinas, comerciantes, obreros, trabajadores autónomos, etc. que corresponden al mayor volumen de la población económicamente activa que los demanda, en Bogotá los promotores inmobiliarios están levantando “altas y continuas murallas” en el norte capitalino, cuyos destinatarios corresponden a la clase medía y alta (estratos 5 y 6) como esta sucediendo al norte de la ciudad al oriente de la carrera séptima entre la 127 y la 140, en el sector inmediato de la intersección de la Avenida NQS con la calle 134 y en inmediaciones del caño San Cristóbal Norte, prolongación de la aún no concluida Av. De la Sirena (cll. 153) por mencionar solo algunos de los mega proyectos de alta densidad que se construyen hoy para un mercado muy exclusivo
Esta sobreoferta de vivienda esta basada en la búsqueda de la mayor rentabilidad del lote, los promotores hacen enormes sacrificios sobre la calidad del hábitat, tanto en los espacios internos como en los externos con el fin de lograr con una mayor altura y ocupación el mayor número de unidades, la alta concentración de habitantes no dejan de tener problemas por contaminación sonora, servidumbres de vistas y/o la carencia de paisaje que observar, hacinamiento, congestión vial, problemas en el manejo de una población flotante de conductores, escoltas, “muchachas de por día”, etc. para contrarrestar estas deficiencias, como en los negocios de comidas rápidas y las funerarias, se promueven los adicionales y se habla de Club House, elegancia, exclusividad, alta tecnología, ubicación, prestigio y por supuesto de rápida Valorización.
Lo sorprendente es que con las malas experiencias del UPAC, la baja aceptación de su sucesor la UVR, la desaparición del Instituto de Crédito Territorial ICT, del Banco Central Hipotecario BCH y la desconfianza hacia las instituciones financieras muchas de las obras se están construyendo “al debe”, en espera de compradores que paguen de contado, es decir sacando la plata del colchón.
Lo más preocupante es que todo este desarrollo urbanístico esta también cimentado en un motor muy humano, que ya a causado mucho daño a la imagen y la calidad de la ciudad, me refiero a la ENVIDIA. Cualquier recorrido es valido para observar, como por ejemplo si alguien establece en un local comercial una venta de empanadas o un salón de belleza automáticamente se genera la envidia de sus vecinos y en lugar de aparecer un negocio diferente o complementario aparece otra venta de empanadas u otro salón, igual sucede con los desarrollos urbanos se saturan ámbitos y mercados, se duplican tipologías y estilos, se buscan excusas para hacer malas imitaciones, juegos con los nombres de marcas registradas, etc. solo por acogerse bajo la sombra ajena y tratar de ganar algo, “….por que tiene que alcanzar para todos”.
La envidia además es tacaña y siempre pretenderá absorber lo máximo con el mínimo esfuerzo; pueden existir muchos “peros y contras” que achacarle a los desaparecidos ICT y BCH, que mencionamos, pero jamás se les podrá acusar de no haber dado la escala humana apropiada a sus proyectos que, en Bogotá y otras ciudades del país, marcaron buena referencia de escala y proporción urbana, así como de investigación y desarrollo tecnológico.
Bogotá esta en mora de aprobar la mayoría de las Unidades de Planeación Zonal UPZ, pero estas reglamentaciones de su Plan de Ordenamiento Territorial además de definir usos, alturas, paramentos, equipamiento, etc. el Departamento Administrativo de Planeación Distrital DAPD debiera definir una intensidad de cada uso, en relación con un territorio, con un sector, con un barrio, etc. y no en relación con cada predio para evitar todos estos exabruptos urbanos que no tienen en cuenta todos los impactos que van generando y también prodigar a los Alcaldes Locales de instrumentos de Control para propender por la Calidad de Vida de la ciudad.
Bien diferente seria la imagen del Centro Urbano Antonio Nariño, CUAN, con la racionalidad de sus torres lecorbusianas en equilibrio y escala con sus jardines, contra un proyecto tramitado hoy por alguno de estos promotores de “murallas chinas” en alguna de nuestras Curadurías.
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